Por casualidad he llegado a este blog, propiedad de “guerrero memético” pensador fijo en X y que me ha interesado no solo por su titulo “Politicamente incorrecto” sino por sus contenidos, ya desclasificados temporalmente pues el ultimo post es de Julio de 2015. Cosas que tiene la red, el autor se cansó de publicar pero ahi siguen sus post esperando ser leidos.
Yo no estoy de acuerdo con todo lo que dice el susodicho guerrero pero me interesa sobre todo su argumentario, es uno de esos tipos que –en la linea de René Girard– nos hace pensar un poco más allá de lo evidente, que es la parte visible de las ideas y que tiene poco que ver con la realidad-real.
Uno de sus tópics preferidos es el tema de los sacrificios, que de forma arcaica fueron humanos y poco a poco perdieron esa connotación trasladndose a cuestiones más simbólicas, a veces como sucede hoy, en sacrificios conductuales que solo de lejos rozan la cuestión fundamental:
El sacrificio es la manera de demostrar a los nuestros que somos de fiar, que participamos de los valores de nuestro grupo y que somos uno más en la tribu que nos toque vivir. Dividiré los sacrificios en dos grandes grupos, los humanos y los conductuales.
Sacrificios humanos.-
Cuando Dios ordenó a Abraham que tomara a su hijo Isaac que era su preferido y lo llevara a la pira, nos contaron los exegetas de la biblia de entonces que era para probar su obediencia y resignación. Eso hizo Abraham de mala gana, pero en el ultimo momento Dios le detuvo, pues ya habia observado su sumisión y con esto le bastaba. En ese momento biblico Dios liquidó uno de llas costumbres más antiguas y arcaicas de la humanidad, congraciarse con los dioses a base de sacrificar algo que se considerara valioso, un hijo. Hay pues una cultura tanática, una cultura de la muerte asociada a la vida en comun. Dice el guerrero memético que:
Una sociedad se tiene que conformar alrededor de sacrificios públicos, es decir, de sacrificios en altares reales o virtuales. Además esos sacrificios, cuando la confianza mutua es baja y los peligros aumentan, pueden llegar a los sacrificios humanos.
“La razón es sencilla: En casos de peligro, ¿como puedes defender tu la vida de los demás si no estás seguro de que los demás están dispuestos a defender la tuya? En ausencia de tradiciones y una historia común, la única muestra de que uno está dispuesto a matar y morir por los otros es es cometer un asesinato delante de los tuyos con peligro de la vida propia y a la vista de todos. Ese es el sentido del sacrificio primitivo. Y ese es el sacrificio exigido en las bandas de bandidos de todo el mundo.
La cultura actual, relativista, exclusivamente individualista, intencionadamente vaciada de todo aquello que crea confianza mutua, donde no existen deberes de unos para con otros y los unicos deberes explicitamente alimentados son los deberes entre el individuo y el Estado (pagar impustos) y entre el Estado y el individuo (servicios, protección, y liberación de los deberes tradicionales), lógicamente cada uno se siente muy ajeno y aislado de los demás, de los que espera poca cosa.
Pero la persona no soporta una vida con tan pobre capital social, es decir con tan pobre sensación de comunidad, sin apoyos estables de otras personas. Por tanto es necesario crear un sentimiento de comunidad. Tanto las personas como los promotores de este régimen de cosas se dan cuenta de esa necesidad; para ello cada uno aprovecha cualquier material de lo que los horteras llaman “imaginario colectivo” y crean banderas alrededor de las cuales se definen amigos y enemigos.
Esas agrupaciones, cualesquiera que sean, se consolidan a través de sacrificios. Un sacrificio es una inversión fuerte en forma de daño que se hace a uno mismo o a las propieades de uno mismo. O a otros, pero con gran coste para uno mismo. Esa inversión que solo tiene sentido en el seno del grupo.
Si te sales del grupo has perdido esa inversión. El sacrificio de verdad implica el derramamiento de sangre o es un símbolo del derramamiento de sangre. Por qué? porque el mecanismo psicológico se desarrolló cuando la única propiedad era la vida. Por tanto, la vida propia o la de otros era la única inversión posible”
Sacrificios conductuales.-
Fueron los judios los que inventaron el sacrificio no-humano y luego los cristianos quienes lo difundieron en la red del imperio romano. La novedad que impuso el cristianismo era que el sacrificio ya no era necesario más allá de respetar ciertos dogmas, ideas, ayunos y cosas asi puesto que el Redentor a través de su muerte ya los hacia innecesarios. Es desde luego una revolucion en las ideas comunitarias, civilizatorias y de confianza mutua que estaba preservada a pesar de que los sacrificios pasaron a ser algo asi como parasitos mentales.

En un libro que escribí hace ya muchos años y que se titulaba “Un estudio sobre el masoquismo” ya describí en el ultimo capitulo gran parte de estos masoquismos light que nos recuerdan de lejos la monstruosidad de los sacrificios humanos. Hacer el camino de Santiago, el jogging, los tatuajes o los piercings, hacer cosas que nunca hariamos por nuestro propio placer, ir a un funeral, ir a misa los domingos, sacrificarse por un amigo, quedase en casa estudiando mientras los demás están divirtiendose o dejar de comer voluntariamente son sacrificios bien conocidos por todos nosotros.
En mi libro “Un estudio sobre el masoquismo” abordé este tema desde sus origenes psicoanaliticos, rastreando los hallazgos que los terapeutas diversos opinaron sobre el asunto. Pero creo que se dejaron algo en el tintero: el sacrificio es una manera de señalar que uno es de fiar, qué es de confianza y que pertenece al grupo que comparte estos valores. Algo pues muy ligado a la pertenencia. Pues cuando el sacrificio se laicizo lo hizo llevandose consigo la carga teologica que daba sentido al mismo. El ayuno de una anoréxica es baldío en nuestros tiempos, quizá no tanto en los tiempos de Catalina de Siena, pero hoy parece más bien un regreso al sin sentido que nuestra epoca ha dejado tras de si con la secularizacion. Dicho de otro modo:
El masoquismo es la cara psicológica del sacrificio, despojada de su parte social-
La confianza en Occidente.-
Sigamos con el guerrero mimético.
“Posteriormente cuando la confianza aumenta y hay una historia común, entonces hay posibilidad de hacer sacrificios como “inversiones”. Una inversión es un sacificio que rinde frutos a medio largo plazo, en lugar del crimen sangriento, que es un sacrificio que rinde un fruto inmediato: la demostración palmaria de lo que uno es capaz de hacer. Cuando el grupo ya está establecido, hay posibilidad de sacrificios menos directos que simbolizan ese derramamiento de sangre: Primero con animales cazados o criados o comprados. Luego, otros mas simbólicos todavía. Cuando se sacrifica un animal ante el altar de una religión primitiva, la inversión consiste en el esfuerzo de cazarlo, comprando o criarlo. Su sangre satisface esa necesidad psicológica primitiva. La sangre derramada es el símbolo primero (símbolo que no es símbolo) que establece el compromiso con el objeto del sacrificio.
Lógicamente, las sociedades que consiguen mantener y aumentar la confianza y al mismo tiempo se alejan del terrible coste en vidas de los sacrificios, vencen a las que mantienen sacrificios mas sangrientos. Pero ese es un equilibrio muy complicado. Parte del cometido de las religiones es mantener ese tesoro de confianza con el mínimo coste de sacrificios, que necesita el ser humano, desesperado por encontrar cobijo en un grupo en el que se sienta defendido.
Pero aún donde esa confianza está establecida, a su vez existen pequeños sacrificios para coaligar los pequeños grupos en que cada sociedad se divide. Por ejemplo un regalo a la novia es un pequeño sacrificio. Es una inversión con el objeto de despertar la confianza de ésta. Las novatadas son primitivos sacrificios no tan pequeños que los grupos informales exigen a los candidatos para entrar en sus hermandades. Pero alli donde la confianza va desapareciendo, esos pequeños sacrificios se hacen cada vez mas exigentes y aumenta su número. Desde la gente que se machaca corriendo para sentirse aceptados como el retorno de la izquierda sectaria mas extrema como el retorno de la magia, como el uso de tatuajes y pirsing cada vez mas salvajes son efectos del vaciado del cristianismo, que es la religión que ha creado la confianza mutua en Occidente. la formación sustitutoria de sectas religiosas, politicas nacionales localistas o incluso “cientificas” son la lógica consecuencia.
Cuando termines el artículo:


No he leído el blog fuente pero creo que el sacrificio como tal, como experiencia colectiva y simbólica no claramente racionalizable se remonta muy lejos y podría estar ligada a la ofrenda a un dios que quizá en su día incluso allende los mares de Europa o Asia podría estar vinculado a la madre naturaleza por eso de que siga provisionando de alimento nuestras dulces barrigas. Parecen ir de la mano el sacrificio de un animal muy simbólico incluso por su aparente inocencia como podría ser un cordero y cierta idea de ofrenda o regalo a una capa o nivel superior que obviamente engloba de forma trascendental a la propia comunidad. Ese posible giro semántico o simbólico ante la muerte de la propia trascendencia o la idea de Dios resulta llamativa y quizá podría recaer en algunos casos o psiques en el propio cuerpo. El espejo ya no estaría en esa capa superior que anidaba a la comunidad sino en el propio cuerpo desmembrado de la misma. El sacrificio en su origen haría referencia a una disolución de lo particular en lo general o trascendente y se tornaria en otra cosa. Son meras especulaciones, el tema es muy interesante señor Través, hacia tiempo que no le leía. Muchas gracias
Pues si, yo creo que fueron los judíos (Abraham) quien inauguró ese desplazamiento, de lo humano al cordero. Algo que por cierto también sucedió con la poligamia.
Yo no soy un experto en Historia de las religiones pero creo que el tema del sacrificio aplicado a los trastornos alimentarios tiene su aquel. Me refiero a esa carga semántica condensada en algo que puede llegar a ser el propio cuerpo por algún fenómeno más o menos inconsciente que se me escapa, parece que en ese sacrificio primitivo que como le digo creo que también se hacía en la América precolombina, parece existir con la ofrenda cierto sentimiento de deuda o culpa que intenta redimirse de algún modo. Pasado el tiempo y aunque desaparezca lo trascendente o Dios lo otro no desaparece y puede sufrir muchas metamorfosis, es y era y seguirá siendo, una necesidad. A mi me llama la atención el caso de Godel al que admiro mucho. Parece que tuvo algún trastorno que le llevó a rechazar la comida. El sacrificio en su origen primitivo sigue ligado al alimento, que a fin de cuentas es lo que nutre o da vida, o la quita.
Bueno, Gödel no era anorexico sino paranoico. Creía que lo podían envenenar.
Fuera o no paranoico, cuando la vida se niega a sí misma, cuando se vuelve autoreferente, cuando el sistema no condensa simbólicamente o no en un afuera del sistema incompleto, inconsistente o como demonios lo llamaba el propio Godel, y el espejo se torna del todo termina cosificandose, no veo tanta diferencia entre el caso de Godel y otros posibles casos, y se asemeja al sacrificio pero en un sentido que escapa a la racionalidad, un cuerpo que ya no se nutre, una mente que ya ni siquiera es cuerpo, que hace el propio cuerpo símbolo y deja de nutrirse. He retorcido mucho el lenguaje, pero no creo que para que una paranoia derive en ese tipo específico de temor y lleve a dejar de comer tiene que haber otro trasfondo psíquico más profundo. Cuando alguien teme por su vida es porque sus escudos o defensas psíquicas se han desmantelado antes, su instinto de supervivencia más primitivo está exaltado, a flor de piel y el desplazamiento simbólico que obviamente tiene su epicentro ficcional en el yo, el autoreferente, se diluye, se pierde, ya no sabe lo que está defendiendo, es un temor sin objeto y por eso entiendo que tiene que haber otro trasfondo que lo desencadena. Quizá Godel forzó demasiado su energía psíquica o puso todo su cuerpo o alma al servicio de la idea hasta el punto de sacrificar la vida. Quizá
cuando Socrates dijo a punto de morir que le debía un gallo a Asclepio, ¿se estaba riendo del sacrificio en sí o de la propia idea de sacrificio? Creo que a Nietsche no le gusto nada ese comentario, quizá como era muy observador y filólogo ya percibió en Socrates la crisis de la que habla en este post señor Traver
‘’El sacrificio es una manera de señalar que uno es de fiar, qué es de confianza y que pertenece al grupo que comparte estos valores’’, pero desgraciadamente una parte de los valores compartidos son esotéricos, solo conocidos por los iniciados.
De este modo, aunque los sacrificios humanos de Gaza nos resultan de difícil digestión, hacemos el ‘sacrificio’ de tolerarlos, del mismo modo que hacemos el sacrificio de hundir Europa prescindiendo del gas ruso, todo ello en aras de señalar que somos de fiar, qué somos de confianza y que pertenecemos al grupo atlantista occidental que comparte estos valores.
Pero si algunos de los valores exotéricos que compartimos ya nos resultan incómodos, como poco. ¿Cuales, y como, podrían ser los valores esotéricos de otros de los sacrificios que practicamos ingenuamente?
Ahí entroncamos con lo que ‘‘nos hace pensar un poco más allá de lo evidente, que es la parte visible de las ideas y que tiene poco que ver con la realidad-real’’.
Bueno, una cosa sin son los sacrificios que nos exige nuestra cultura y otra cosa los sobrevenidos por la guerra que otros comienzan o acaban. Un sacrificio que tiene que ver con nuestra cultura es por ejemplo dar de comer antes a un hijo que a nosotros mismos. Otro ejemplo más suave es aceptar los ritos religiosos de la misma aunque no nos los creamos del todo.
Ciertamente, pero ahí radica una de las cuestiones, estamos culturalmente condicionados (aunque también biológicamente). Aunque no nos lo creamos u otros hayan empezado, seguimos el ritual del sacrificio, del mismo modo que nos colocamos todos igual en el experimento del ascensor o los monos vapulean a los que intentan coger plátanos aunque ya no exista la ducha fría. Seguimos sacrificios rituales esotéricos, sean religiosos o no, tan solo para no ser vapuleados, excluidos y cancelados del grupo.
Si queremos ser civilizados, debemos sacrificar todo aquello que nos acerque a la barbarie.