¿Para qué sirve la Medicina? 12

Parece una perogrullada decir que la medicina es el arte de atender a los enfermos en su enfermedad, curar, cuidar, rehabilitar y tratar, esa es la tarea de los médicos: procurar por la salud de sus pacientes, pero esto aunque obvio no siempre funciona así.

En realidad la medicina de hoy está vuelta hacia sí misma como invertida y los médicos no prestan atención al bienestar de sus pacientes sino que o bien están interesados en la enfermedad en sí misma (son los investigadores) o bien están orientados a cumplir el protocolo, a seguir las normas.

Una de las razones que eventualmente se esgrimen es la falta de recursos y de tiempo, también la medicina defensiva destinada a minimizar los daños de una mala praxis en los juzgados. Esto es verdad pero no voy a ocuparme de este fenómeno sino del hecho más que evidente de que la medicina ya no está orientada hacia los pacientes sino hacia sí misma como si estuviera enferma y enredada en un narcisismo epistemológico.

Naturalmente este fenómeno no solo aparece en la Medicina sino que es muy observable en la política. ¿Están los políticos orientados a propiciar el bienestar de sus conciudadanos? ¿O más bien están interesados en hacer crecer sus ideologías publicitándolas y convirtiéndolas en leyes por más que se demuestren inútiles o perjudiciales para el bienestar de sus consumidores?

La gobernanza no debiera estar fundada en la ideología sino en el bienestar de los ciudadanos y la competencia de sus gobernantes. Del mismo modo la medicina debería estar destinada al bienestar de los pacientes.

También sucede en el Derecho, lo que importa en un juicio es que el juicio como entidad administrativa funcione bien, no tanto que los culpables sean castigados, el derecho procesal es algo así como las pruebas que los médicos piden para quitarse de encima a los pacientes. No hay mejor forma de dejar de ver a un paciente que pidiéndole pruebas, y diferir el diagnostico y el tratamiento. Que sea el TAC o la analítica el que diagnostique y no yo. El derecho procesal es un artilugio que hace que un juez o sumario queden en nada por un defecto de forma o de plazos. Lo que importan son las formas no el castigo al delincuente. Lo mismo sucede en Medicina, el análisis o el TAC no aportan nada pero el medico se queda tranquilo y acaba por no haber ningún diagnostico. Si acaso, paracetamol.

Y con el diagnóstico y el tratamiento no acaba el acto médico, queda el seguimiento.

El atracón de mi abuelo.-

Mi abuelo tenia 92 años cuando después de un atracón de paella se sintió enfermo. El médico del pueblo dijo que era un atracón y que mañana estaría mejor. Fui a verle y lo que tenia era un abdomen agudo, una urgencia quirúrgica cuyo origen era difícil de filiar. Mi abuelo era un broncópata crónico y por tanto un mal sujeto para la cirugía de hace 30 años, pero así y todo le llevé al Hospital donde el cirujano de guardia al que conocía y después de explorarle dijo:

—”Aquí puede haber de todo, hasta que no abramos no lo podemos saber”.

Le advertí de que era un broncópata crónico, pues a mi lo que me preocupaba era el postoperatorio y le pregunté qué posibilidades había en caso de no intervenir. De no hacer nada. Me dijo que eso no se podía hacer y que su muerte no seria nada agradable, de manera que decidí la intervención. Mi conocido me dejó entrar en quirófano para mirar, de manera que puede observar tanto la operación como los comentarios del equipo.

El cirujano en cuestión era un tipo popular, extrovertido, de esos que sufren del sesgo del campeón, tenia muy buena opinión de sí mismo y consideraba la cirugía como una disciplina olímpica y se creía merecedor de una medalla de oro. Y es verdad que era muy bueno en su disciplina (no hace falta ser un genio para ser cirujano). Al terminar y mientras se quitaba los guantes y el gorro para que un residente terminara de coserlo, masculló:

“Alea jacta est”. Se trataba de una vesícula gangrenosa. Se quita la vesícula y asunto terminado.

El problema es que el asunto no había terminado. Mi abuelo quedó ingresado durante una semana, delirando con un delirium, ahogándose con sus bronquios destrozados por su oficio de herrero en la forja. El cirujano no volvió a visitarle salvo de pasada y para darle el alta con una recomendación: dieta de protección hepática.

Al llegar a casa y mientras mi padre le afeitaba, murió, de una embolia pulmonar.

Al cabo del tiempo me encontré a mi conocido cirujano por la calle y me preguntó por. mi abuelo. Le comuniqué la noticia y le dije en plan irónico:

—”La operación fue un éxito pero el paciente murió”.

Quise darle a entender algo que más arriba enuncié: si intervenimos quirúgicamente a alguien es para mejorarle y no solo porque esté indicado saltándose todo protocolo de cuidado posterior. El paciente sigue siendo tu paciente esté donde esté, no vale desprenderse de la responsabilidad pasándosela a otro, como si se tratara de una cadena de montaje, hoy sucede esto mismo con la cirugía sin ingreso. El enfermo es tuyo hasta el final del proceso.

No volvió a hablarme nunca, sobre todo cuando le pregunté por qué no le había heparinizado. Un paciente de 92 años metido en una cama durante 7 días, es muy probable que el levantarse haga un émbolo. Así fue y creo que aun hoy este protocolo no se aplica con rotundidad.

El cirujano era también un golem, solo atendía a la patología del paciente pero descuidaba al paciente. Hoy este fenómeno está generalizado y los médicos tratan de encajar las patologías de sus pacientes en las categorías clínicas que manejan sin atender a los casos atípicos que por otra parte son la mayoría.

No existen pacientes típicos, esos que se acoplan a las descripciones con total exactitud, pues las descripciones clínicas son conjeturas sobre patrones compartidos por las patologías (un heurístico) pero no incluyen la idiosincrasia de cada cual.

Los médicos no nos enfrentamos a heurísticos sino a pacientes reales con patologías no ideales. El heurístico es una herramienta de guía no una entidad real.

Si la patología que presenta un paciente no está en el libro gordo de Petete de cada cual lo más probable es la sospecha. Sospecha de psicólogo claro. Lo que los médicos no entienden lo catalogan de psicológico incluyendo los efectos secundarios raros de los fármacos que ellos mismos prescriben. Eso ha pasado con patologías nuevas como la fibromialgia, la fatiga crónica o los efectos paradójicos de algunos fármacos, por ejemplo que un broncodilatador se comporte como una broncoconstrictor.

Y no caen en la cuenta de que algunas enfermedades sistémicas han venido para quedarse y demostrar la obsolescencia de los saberes médicos divididos en aparatos.

No cabe duda de que nuestra sanidad ha empeorado después de la pandemia aunque sus síntomas de deterioro ya venían forjándose durante años. La pandemia ha servido para deshumanizar la asistencia que ya venia dando síntomas desde que la generación X formada a través del MIR se aposentaran en los Hospitales. Y no estoy metiéndome con la formación de los médicos sino con el sistema de selección y del que ya hablé en el post anterior. Para ser médico hay que ser inteligente, no hace falta serlo demasiado, y la distribución del IQ entre los médicos sigue una distribución típica de Gauss, lo que sucede es que el sistema MIR privilegia a unos en lugar de a otros con más vocación de servicio y de compasión racional y con un IQ similar.

No se entiende que ante la falta de médicos no se habiliten nuevas formas de formación que no requieran memorística para obtener plaza.

Y no digamos a los médicos que más allá de tener unas habilidades ordinarias las tienen para una medicina de la complejidad. Esos son los parias, los que no siguen al abanderado, los excluidos.

Los neogeneralistas.-

La tesis que sostiene David Epstein en su libro «Amplitud», es que existe un futuro para los generalistas, pues serán los generalistas los que tendrán un mejor perfil para abordar problemas complejos. Pero para eso deberemos entender qué es y qué no es un generalista.

Un medico de familia es un generalista que en teoría es el que tiene la mayor parte de información sobre un paciente, es algo así como el dueño de los procesos, el que sobrevuela por encima de los especialistas y es capaz de tratar no un órgano o un hueso roto, sino el todo de las patologías del paciente y a lo largo del tiempo. Es el que conoce mejor a un determinado paciente y el que -de alguna manera- tutela su salud a largo plazo. Los especialistas solo conocen pequeñas partes o trozos de ese mismo paciente y están profundamente desinteresados por la personalidad o las circunstancias vitales de ese mismo paciente. Son esos que suelen decir «la operación fue un éxito pero el paciente murió».

Claro que los especialistas son necesarios, no estoy abogando por su extinción, lo que creo es que un especialista requiere de un tutor que en teoría debiera ser el jefe de servicio dotado de un perfil de liderazgo y que impusiera una determinada cultura orientada a los pacientes. Pero para eso sería necesario que cumpliera ciertos requisitos que se encuentran presentes en los neogeneralistas.

Principales ideas de ‘The Neo-Generalist’
-La sociedad valora al “especialista” sobre el “generalista”. Esto lleva a las organizaciones a formar silos que no comparten conocimientos ni perspectivas.
-La educación formal se enfoca en «canalizar» a los estudiantes hacia las especialidades.
-La especialización es un remanente de las teorías de administración científica de principios del siglo XX.

-Los “neogeneralistas” combinan conocimientos especializados con una amplia gama de intereses.
-Cambian entre información general y especializada según lo requiera la tarea.
-Su visión general, que les permite moverse entre silos, es importante en un momento de cambio acelerado.
-Los neogeneralistas participan en el aprendizaje autodirigido, continuo y permanente.
-Aprovechan su conocimiento para enseñar a través de silos y cultivar nuevos líderes.
-Los neogeneralistas persiguen las «buenas prácticas», el grial abierto de la mejora incremental constante, en oposición a las «mejores prácticas», cuyo objetivo es encontrar el mejor camino.
-La definición de buenas prácticas de un equipo evolucionará a medida que cambie su desempeño.
Como puede observarse lo que Albert Garcia Pujadas llama neogeneralista es el mismo concepto que otros llama polímatas, o y o mismo llamé catalizadores.

Un polímata es una persona con amplios intereses, puede ser un médico, que a su vez escriba poesía, pinte cuadros y se dedique a la política (he conocido a algunos así) son personas que nos recuerdan al renacimiento, pues tienen habilidades procedentes de muchas áreas y disciplinas como Leonardo da Vinci (escultor, pintor, ingeniero, arquitecto). No es necesario que sea un experto en todo ello sino que extraiga de cada uno de esos silos argumentos para usarse en otro lugar, es decir que disponga de una especie de exprimidora que le permita agrupar o reunir argumentos dispersos en una idea nueva o innovadora. Una función fundamentalmente ética, pues los problemas complejos tienen una dimensión ética que no necesariamente encontramos en problemas simples o complicados.

La aplicación de herramientas de una disciplina para usarlas en otras no forma parte de las habilidades ordinarias de las personas solo un 10% aproximadamente de la población general las posee. Estas personas deberían ostentar los puestos decisivos en la sociedad comenzando por el gobierno.

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Conversación y debate

12 comentarios

La lectura continúa aquí: objeciones, matices, preguntas y cruces con otros textos.

  1. Si no me siento con responsabilidad emocional o,directamente,la rechazo,todo es cognitivamente más fácil.La Psicopatía es evolutivamente más práctica que la culpa y que la responsabilidad emocional…pero socialmente es un fracaso porque convierten los vínculos humanos en meras transacciones de intercambio de servicios.

  2. Creo que muchos médicos, en el mal sentido, son unos prometeos al creerse propietarios en exclusiva de los conocimientos que poseen, cuando esos conocimientos también nos pertenecen a todos, a la Humanidad en su conjunto, ya que ellos son los depositarios del saber, no sus dueños. También son prometeos en el mal sentido por mantener una actitud inflacionaria debido al poder que tienen sobre la vida de sus pacientes, pudiendo incluso llegar a creerse semidioses.

    Digamos que conjuntamente con otros profesionales triunfadores pertenecientes a otros ámbitos, son el reverso megalómano de los otros prometeos de los que he hablado en otras ocasiones, prometeos perdedores, encargados de la evolución consciente colectiva, que se resisten a la adaptación por su negativa radical a la venta de su alma, cuya misión consiste en ir por delante explorando e informando al resto y cuyo destino es la crucifixión personal.

  3. El síndrome Julio Iglesias

    Nuestra época y el individualismo están estrechamente relacionados. Actualmente el individuo surge como una liberación de las estructuras sociales, religiosas y políticas tradicionales. Se le supone mayor libertad individual, autonomía y racionalidad en la comprensión de la sociedad donde vive y, debería mejorar la diversidad y pluralidad para elegir su propio camino en base a la igualdad. Pero un gran poder lleva aparejada una gran responsabilidad moral y, una necesaria evolución psicológica; por que tanto mirarse el propio ombligo puede llevar a priorizar lo individual perdiéndose la conexión con la comunidad. Los valores y virtudes quedan como propuestas teóricas que acaban compitiendo con mis deseos, mis sentires y mis necesidades.

    La base del problema por tanto es que la mayoría de relaciones que establecemos de siempre son de poder y asimétricas, entre muchas de ellas la relación medico/paciente.

    Que puede salir mal?.

    La sociedad siempre será un campo de minas donde cada vez estaremos mas expuestos por que sus herramientas sociales y tecnológicas exponencialmente son mas potentes, todos situados en unos limites Gaussianos; pero como soy un firme creyente en que todo tiene un sentido trascendente; ese campo de minas, esa selva inhóspita, es el adversario necesario para que individualmente pueda ayudar solitariamente a elevarse en Conciencia.

    Si no la vida seria una desesperanza versus un juego ilimitado en la atemporalidad. Y la desesperanza y el sinsentido tienen a un valioso Aliado, !A saber, el miedo. El miedo a que todo es temporal donde todo desaparece. Y sobre eso no se construye nada, excepto como mucho propuestas virtuosas teóricas donde supuestamente tirarnos de los pelos como si el problema lo instauraran los otros mientras Yo elevo mis quejas apuntando a lo mal que esta todo.

    Y la vida sigue igual.

    https://www.youtube.com/watch?v=r5AnztPXI4Y

      1. La vida se hace insoportable para quien tenga un IQ suficiente para darse cuenta de lo que pasa, pero, no tenga la inteligencia emocional suficiente para sobrellevarlo.

        En mi caso, me está pasando factura todo lo que está ocurriendo y que se ha potenciado gravemente estos últimos años culminando ahora con la guerra en Ucrania.

        El mismo país que la instigó, es el mismo país exportador de todas estas ideologías demenciales con las cuáles nos están bombardeando mediante ingeniería social.

        Es absolutamente insoportable.

  4. Todavía recuerdo a la joven que con 24 años acompañò a su madre al hospital porque tuvo un desmayo y un mèdico le dijo: el cerebro de tu madre es como un queso, la mitad està podrido, si no se opera se muere y si se opera se queda vegetal, tù decides. Y cuando le llevò el informe al mèdico de cabecera de la familia de toda la vida, para pedir la baja, de pie en la puerta (porque habia mucha gente) y sin mirarla, firmò el papel y dijo: que pase el siguiente

  5. “Hay una grieta en todo, así es como entra la luz”. Leonard Cohen

    La vida sigue igual. Unos vienen y otros se van. Podemos a través del IQ valorar que esa grieta que permite entrar a la luz con el paso del tiempo se hace mas grande, no deja de ser una obviedad y, es precisamente por que la vida sigue igual. Siempre hay por que Vivir y por que luchar. Sufrir y amar. Y siempre nuevas obras que otros continuaran.

    No es que todo vaya a peor, es que con el paso del tiempo aumenta exponencialmente la complejidad que inevitablemente la Conciencia humana produce. Comparar es un ejercicio fútil sin sentido, por que la vida va a seguir igual, es decir va a continuar si o si aumentando la grieta, no hay vuelta atrás. No ha lugar a la queja, no hay sitio para rectificar; es como la vejez, imparable. No tiene sentido comparar el antes y después en la disolución de los fenómenos donde las grietas se expanden.

    Estamos obligados a jugar este juego y, las reglas del juego están claras.

    Nada como una crisis para producir un cambio de dirección en nuestra mirada y, esa es la función de la grieta. La luz nos habla y, todos de una u otra forma podemos dar fe de ello, es lo que permite que la vida no siga igual. !A saber, siempre estamos volcados al mundo exterior en un estado de apropiación como formula mágica de salvación y, siempre de manera individual; primero yo y luego ya veremos.

    Es la grieta y la luz lo único que produce la metamorfosis para cambiar como percibimos y nos relacionamos con el mundo, y es solitariamente individual en un juego colectivo donde la vida sigue igual. La grieta aumenta por que aumenta la complejidad; si no no seria un juego y, estamos obligados a jugar.

    Se le ocurre algo mejor Profesor?.

  6. Para que sirve la Magia?.

    El Polimata o Mago profesional artista polifacético no deja de ser la excepción a la regla en nuestra sociedad. La regla es el movimiento o acción que no tiene un fin a través de unos medios que pretenden en un supuesto futuro instalar una solución; no, el arte que es mágico y el juego no encuentran ningún sentido fuera de si mismos. No se trata de ganar o realizar una obra, de buscar un resultado; el sentido del juego es el juego; y desde esa base es donde se despliega la libertad creativa; por tanto el requisito previo es la desvinculación emocional.

    Desvincularse emocionalmente es una suerte de madurez psicológica, nada que ver con las llamadas profesiones donde un cierto narcisismo suele medrar, donde el sujeto busca reconocimiento, poder y admiración, o una toma de decisiones que implica carecer de la mas mínima empatía. La diferencia es obvia, el narcisista trabaja para su propio Yo ideal, el virtuoso en construir su virtud idealizada y, el ideólogo en su ideal social; por el contrario la madurez psicológica se nutre del desafío que supone afrontar un problema en tiempo real sin estar obligado a resolverlo ni a sacar tajada del mismo y, es esta singularidad que no disocia entre fines y medios lo que propicia asumir la claridad necesaria para abonarse a la mágica creatividad.

    A la madurez psicológica le mueve su propia fortaleza. A una actitud interior activa, a vivir lo que toca y del potencial que le emana. No le mueve una sociedad ideal ni se ilusiona con circunstancias ideales sostenidas en su tiempo psicológico que no le permiten asumir la realidad presente, mas que como un medio instrumental.

    La madurez psicológica del Polimata artista polifacético o del Maverick jugador de póker santifica sus obras sin esperar a que las obras lo santifiquen a el.

    A eso se le llama Magia.

    https://www.youtube.com/watch?v=2Dw7fH0pOx8

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