Recientemente he visto una película titulada “True history” en la plataforma de Prime y que me ha resonado fuertemente por las razones que más abajo explicaré.
Se trata de una película acerca de un tipo que asesina a su mujer y a sus tres hijos, la policía le detiene y más tarde es condenado a muerte, pero ya se había hecho famoso, gracias a los medios. Un periodista deshonesto, de esos que se inventan historias o al menos cambian algunas cosas de la realidad para escribir reportajes que a los lectores les pueda atrapar, acaba interesándose por el caso precisamente en el momento en que es despedido por su jefe al descubrir sus falsedades.
El asunto es que el periodista acaba visitándole durante meses en el cárcel para que le cuente su versión. Naturalmente el asesino que es un psicópata manipulador, juega con él, le aturde, confunde y acaba imponiéndole la idea de que él no lo hizo. Pero el periodista tampoco puede arrancarle una declaración consistente. A pesar de ello, consigue un precontrato con una editorial importante de un montón de dinero que en el caso de resultar culpable el reo, le beneficiará solo a él.
Lo importante es que a medida que pasa el tiempo, el periodista está cada vez más fascinado por el criminal y llega a identificarse de tal modo con el asesino que acepta ir al juicio para presenciar la declaración del asesino. En ella y después de muchos meses de pensarlo, ha logrado inventar una versión que no logra convencer al jurado que al final le condena. Tampoco logra convencer a la esposa del periodista que cada vez está mas preocupada por la reputación de su esposo.

Si esta película me resonó es precisamente por la polémica que se organizó, precisamente por otra historia-verité reciente, me refiero a “Odio”, una novela escrita por LuisGe Martin acerca del caso de Jose Bretón que asesinó a sus dos hijos para vengarse de su mujer, un crimen abyecto de esos que nos hacen estremecer. Anagrama se disponía a publicarla, (y precisamente hoy ha decidido no publicar ni distribuir la novela), después de que la justicia no decidiera nada respecto a la legalidad de su edición y distribución. Dicho de otra forma: no hay nada ilegal en que un escritor hable de un crimen verdadero aun con la colaboración de su ejecutor.
En realidad el inventor del nuevo periodismo fue Truman Capote con aquella novela sobrevalorada llamada “A sangre fría”. La historia es muy parecida a True History, un escritor se interesa por un crimen acaecido en la America profunda, dos tipos entran en una granja y matan al matrimonio y a sus dos hijos, aunque aqui la intención era robarles, al parecer suponían que el granjero guardaba en su casa mucho dinero, algo que resultó ser falso. El asunto es que Truman Capote hizo una labor intensa de campo entrevistándose con vecinos, familiares, y con los asesinos que también fueron condenados a muerte.
Se cuenta que el asesino material de todos estos asesinatos logró fascinar de tal modo a Capote que incluso se inventaron —nadie sabe la verdad— alguna relación romántica entre ambos (Capote era homosexual).
El siguiente caso de nuevo periodismo fue un libro “Helter Skelter” que describía el asesinato por parte de la “familia Manson” de Sharon Tate y sus invitados en su casa de Hollywood.
¿Por qué gustan tanto estas novelas de crímenes?
Lo cierto es que este tipo de historias reales pero contadas literariamente, (a veces con una intensa calidad literaria) les gustan mucho a la gente y es por eso que los escritores y las editoriales ganan mucho dinero con ellas. A la gente les gustan los crímenes y los motivos que esgrimen los criminales, también les interesa indagar en sus vidas y descubrir si acaso algún trauma infantil que explique esos crímenes aparentemente estúpidos y muy abyectos cuando se trata de crímenes de niños. esto hacia que “Odio” fuera una novela (en realidad esa mezcla entre ficción-no ficción) esperada por el publico. Sin embargo, saltó la polémica por parte de la esposa de Bretón que acudió a la prensa y al juzgado para tratar de detener su publicación. Al final lo ha conseguido —de momento—pues la editorial aunque no haya cortapisa legal alguna, ha asumido que no quiere entrar en polémicas sociales ni morales y prefiere romper el contrato con LuisGe.
Lo importante es comprender que venimos de serie cableados para sentir compasión, no tanto por las víctimas del crimen (que en cualquier caso no están delante nuestro) sino de su autor cuando conocemos sus motivos. Conocer los motivos de alguien, aunque suenen a falsos despierta nuestra compasión, sobre todo si nuestro interlocutor está delante y le percibimos como sincero. Esta especie de fascinación-identificación con el agresor es la causa de que estos periodistas hayan caído en la trampa que ciertos criminales les tienden, algo que se puede ver más claramente en la película de “True History”. Lo más importante es comprender también que los autores que se adentran en ese territorio tienen todas las de perder, al final el psicópata siempre gana. Con los psicópatas no se puede negociar nada ni debemos creerle nada.
A mí personalmente, las razones de Bretón me importan muy poco y de ese crimen no creo que nada me pueda aportar nada salvo lo que se ve: un crimen de un desalmado por venganza.
La hibristofilia.-
A la psiquiatría oficial le falta una pata, sabemos de neurosis y sabemos de psicosis, pero no sabemos nada de la tercera pata: la perversión.
Si yo le preguntara qué entiende usted por perversión, seguramente pensaría en una desviación sexual, eso que en psiquiatría se llama parafilia. No es raro, porque la palabra fue empleada por Freud y posteriormente por Lacan, y aunque en el lenguaje común, la palabra parece remitir a algo sexual, lo cierto es que en el psicoanálisis en realidad remite a una de las matrices o estructuras del psiquismo, las otras dos serian la neurosis y la psicosis. Recordemos que para Freud la perversión es la otra cara de la moneda de la neurosis. Dicho de otra manera, neurosis seria aquella estructura que hace sufrir por lo que el perverso disfruta. Un valor puesto del revés.

Pero yo no voy a basar mis argumentos en esta idea, un tanto restrictiva de Freud y Lacan sino que voy a basarme en el criterio etimológico. ¿Qué significa perversión? Obviamente es una versión de un original, solo que (per) puesta en otra posición. Más concretamente, es una vuelta del revés, O una versión cabeza abajo como esta figura del Tarot que llamamos «El Colgado».
Thomas Joiner es un autor especialista en suicidiología y autor de «la teoria interpersonal del suicidio». Aqui hay un post interesante donde puedes seguir sus ideas. Yo solo voy a tomar en este momento la idea de que solo puede pervertirse una virtud, Es decir solo lo moral puede ser pervertido.
Y la hibristofilia es una perversión porque el crimen es inmoral, y por tanto el trato con criminales es inmoral, mas aun si se trata de ganar dinero. tratando de justificarles, pues toda explicación es una justificación, solo valen las explicaciones científicas y no periodísticas, algo que queda para los expertos en criminología o psiquiatría.
La hibristofilia es una parafilia en la que una persona experimenta atracción sexual hacia individuos que han cometido crímenes o actos antisociales. Este fenómeno ha captado la atención tanto de la psicología como de la criminología debido a su complejidad y a las implicaciones que tiene en la conducta humana. Aqui hay un articulo sobre este asunto.
Y lo es porque lo sexual tiene muchos disidentes, y lo moral, lo normal, el valor es sentir asco, repugnancia o repulsión por los criminales, mas si asesinan niños.
La perversión es siempre el ataque a un valor moral, algo que viene implícito en lo social, y es un valor moral todo aquello que tiene valor civilizatorio, que asegura la cooperación, la comunidad, el pacto y vinculo sociales.
Es por eso que el asesinato es un acto que cometen personas que no están locos, es por eso que lo más frecuente son los crímenes en personas que llamamos normales y que carecen de diagnostico psiquiátrico y es por eso que el concepto de perversión precisa de una nueva vuelta de tuerca para ponerla al día. Nota: hoy el concepto perversión ha desaparecido de los manuales psiquiátricos y solo mantienen su lugar las parafilias, es decir las perversiones sexuales que no se consideran enfermedades mentales y sufren —solo algunas como la pederastia— imputación penal.
Pero no siempre la perversión se centra en la conducta sexual, muchos perversos, los más adaptados de entre ellos, no solo han logrado pervertir su compasión, también han pervertido su vergüenza y su empatía. Y estoy seguro de que el lector podrá encontrar casos en la vida corriente que apuntalen esta idea.
La mentira es también una perversión de la verdad.
¿Y qué sucede cuando una mentira se repite hasta la saciedad a través de la propaganda?
Pues que son muchos los que acaban creyéndosela como les sucede a los que escriben novelas (más bien reportajes periodísticos) donde el héroe es en realidad el villano.
Cuando termines el artículo:


Conocer es amar…si te adentras demasiado en la cueva del lobo te acabará pareciendo un lugar fascinante porque tú siempre conociste la luz….que el lobo te muerda,te paracerá parte de su maravillosa y única naturaleza.
Hay cosas que van en contra de la vida y la construcción del razonamiento que las sustenta tienen una base que es el polo opuesto a la vida;es la antítesis dentro del mismo contínuo,una “torsión de la pulsión de vida” como diría Lacan.
Si miras al abismo,el abismo te devolverá la mirada,sentir que por mirar a la bestia muy cerca tras los barrotes ya la controlas,es una ilusión que les encanta a este tipo de periodistas de crímenes.
👌
A veces funciona. Por ejemplo, Clarisse ( homenaje del autor de la novela al personaje del mismo nombre de “El hombre sin atributos”, obsesionada con conocer – y redimir – al loco asesino) le saca partido a su relación con Hannibal Lecter. Quid pro quo. El mundo es más interesante contigo dentro, le dice como “disculpa” por no habérsela comido…un megapsicópata con clase. Es literatura y cine sí… pero acaso un scanner del cerebro “perjudicado” nos va a aportar más luz? Bueno, y que no es periodista sino una ambiciosa agente federal…
El Colgado o la Moral Invertida.
“Y creó Dios al hombre a su imagen. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era Bueno“. – Genesis
Lo que caracteriza al humano frente al mundo natural, es que este se autodefine en el fondo y en la forma a través del lenguaje; estableciendo lo moral desde su Genesis; “y he aquí que era Bueno“. Es por ello que desde el principio la cuestión siempre ha sido “Ser o no Ser”. Lo bueno es Ser, pues implica plenitud, paz, serenidad, sentido y ser amado. Siguiendo el hilo del mito, aconteció una caída del Ser, hasta entonces toda relación era entre iguales solo por Ser, fijándose un profundo anhelo hacia eso que es el Bien desde su polo opuesto el No Ser o Mal. Eso si, su caída acaece a través de la propaganda del engaño, dado que es tentado; abriéndose a un conocimiento experiencial del Mal.
En el principio el humano es “Ens Creatum”, para pasar posteriormente a considerarse “Sujeto”, hasta olvidar el Ser criatura. Sujetos de actos y propiedades, en desigualdad y fracturados del resto.
Creado Ser y bendecido como la experiencia de un bebe acogido, dependiente, vulnerable, frágil, finito, donde Ser es bueno, siendo la experiencia infantil la que corrobora e ilumina la noción metafísica del Bien como trascendental que habla del Ser como un don concedido.
La Fascinación del Mal
El Sujeto es el colgado en cruz donde la moral esta invertida. El sujeto anhela Ser, anhela su individualidad autosuficiente y, lo hace a través de la propiedad y el éxito, pero nunca culmina, siempre quiere mas por que vive en la necesidad nunca satisfecha de Ser.
La fascinación del Mal es propiedad intelectual del Sujeto y, lo es en la medida en que lo percibe como un Bien en ciertos aspectos; pues habla del Bien de nuestro poder a través del cual sacar provecho mediante hacer el daño y la destrucción, la indiferencia, la codicia y la ceguera de las necesidades ajenas como vías hacia su auto suficiencia; desea Ser y el Mal es una herramienta.
Es la voluntad maléfica de pretender ordenar la realidad según mis ideas, mis deseos, mis miedos, mi querer, mis anhelos. He aquí la fascinación por el quien lo utiliza y el modo destructivo de su poder. Esto nos lleva a :
El Sujeto y su poder como medida de lo que es moral.
Podríamos decir que la sociedad pos-moderna es perversa pues el liberalismo individualista llevado al extremo no puede serlo sino incluye también la libertad de perversión.
«Siempre es posible oponer razones a las razones»
Marcel Aymé
Narciso se nos ha pervertido
La moral narcisista es una ética caracterizado por tener una preocupación excesiva hacia uno mismo y las propias necesidades, a menudo a expensas de otros; sello de nuestra sociedad actual.
Nuestra sociedad ha evolucionado con un proceso que comienza con un distanciamiento de los modelos morales religiosos y tradicionales, para pasar a un modelo laico, ya no nos mueve la recompensa por el mas allá, pero se mantiene el termino “Sacrificio” del individuo por la familia, la comunidad, la patria y la historia; se produce una transferencia a una religión laica.
Pasamos a un celebrado Carpe Diem actual o ética del post deber, donde pasado y futuro pierden todo su sentido, trata de eliminar todo acto sacrificar por lo que no sea uno mismo, el logro personal del bienestar y el derecho a la subjetividad es la nueva religión. No es Jesús, ni Sísifo, ni Prometeo, es Narciso el mito actual, sublimando toda obligación con el otro para lograr plena autonomía, satisfacción del deseo al instante, donde mi sentir subjetivo es mi camino a una especie de goce permanente; ergo esta moral invertida que pasa del todo para centrarse en exclusiva en el Yo, del Ser como símbolo de pertenencia con todo lo que nos rodea, al Sujeto que busca el poder para satisfacerse a si mismo y, como ello es una imposibilidad para la mayoría permeada por una propaganda narcisista, el vacío ontológico esta asegurado, siendo la Depresión lo que se va a producir como una plaga bíblica.
Lo cómico del asunto
Existe una diferencia entre un Narciso que busca el placer y el goce a través del consumo, el sexo y la fiesta, con un Narciso que lo busca a través del logro y la gestión, la competencia, seguir las reglas y el éxito profesional, lo que se transforma en la búsqueda de la madurez y la responsabilidad, lo que se traduce en que el temor al fracaso esta por encima del goce, la angustia por la liberación y, enamorado de si mismo pero aterrorizado por la vida.
Un Narciso neurótico; y es que hasta Narciso se nos ha pervertido.
No somos nada.